10 febrero 2007

LOS VECINOS TIENEN MIEDO

La Asociación vecinal Vientos del Pueblo, convocó en la tarde de ayer, viernes, una rueda de prensa para informar acerca de sus investigaciones y denuncias en cuanto a la existencia de Centros de Transformación eléctrica ubicados en hogares y lugares públicos y sus posibles peligros para la salud.

Para ser un viernes a última hora, la asistencia de medios (y de vecinos que se incorporaron) fue considerable, de forma que se demuestra la importancia del asunto, la preocupación que produce, y que algo está cambiando en la ciudad.

Los vecinos tienen miedo, esa es la conclusión. Tienen miedo por su salud, se preocupan. Tienen miedo por lo que entienden desinterés de la administración municipal. Y tienen miedo porque sienten que, ante la inminente cita electoral, nadie les hace caso y todos intentan mirar para otro lado, ganando un tiempo que los vecinos no tienen.

El asunto es complicado. Según la Asociación Vientos del Pueblo, existe un peligro cierto de que sesenta centros de transformación eléctrica, ubicados bajo el suelo de viviendas y centros públicos, estén afectando a la salud de los vecinos. La Asociación ha realizado, y lo muestra con datos, mediciones in situ que demostrarían -según ellos- el carácter dañino de las emisiones electromagnéticas de estos centros eléctricos. Las mediciones las han realizado ellos mismos. Aunque tienen el respaldo moral de una Fundación especializada, este trabajo técnico es muy caro; además, corresponde al Ayuntamiento efectuar el estudio pertinente, toda vez que existe riesgo para la salud.

Vientos del Pueblo han acudido a la compañía eléctrica para informar del asunto, y les han remitido al Ayuntamiento, que es el organismo responsable. También han acudido al Consistorio, donde -según el vocero vecinal- no les han hecho caso. Por último han acudido a la Fiscalía de Medio Ambiente cual, en un primer estadio les acogió e interesó sensiblemente por el asunto, pero tras días de silencio, les ha respondido que la cosa es complicada y lleva su tiempo; para los vecinos denunciantes, largas cambiadas que no conducen a nada.

Lo cierto es que la asociación vecinal demuestra todos sus contactos con documentación, la cual han pasado íntegramente a la prensa, por lo que ya es pública y será publicada. Ahora, la última jugada será presentar una denuncia en el juzgado de guardia para que el juez actúe como estime. Lo cierto es que la diferencia entre la denuncia en el Ayuntamiento y en el juzgado, es que el Silencio Administrativo, tan común en lo municipal, no se da en la judicatura, ya que el juez aceptará o no el caso, pero se manifestará. Lo cierto es que Vientos del Pueblo ha anunciado que continuará trabajando en el asunto, informando a los vecinos, investigando y luchando por superar esta situación.

Los vecinos tienen miedo

Lo tienen, se nota en sus rostros. Según refirieron en la rueda de prensa, tienen varios testimonios de vecinos afectados que alegan problemas graves de salud en sus bloques, casos repetidos de cáncer, muertes varias, etc. Vientos del Pueblo exige un estudio epidemiológico que clarifique la situación. Pero la cosa no es tan sencilla. Un estudio de estas características lleva mucho tiempo, debe hacerse multidisciplinarmente y no siempre da los resultados adecuados. Pero lo cierto es que, sin estudio empírico, por la cuenta de la vieja, podemos saber si en ciertos lugares hay más muertes de las normales, más casos de cáncer u otros trastornos de los normales, y si es así, modificar la ubicación de estos elementos eléctricos.

El Ayuntamiento no está en condiciones de hacer un estudio científico de la repercusión en la salud de los Centros de Transformación Eléctrica, porque no está para esto. Pero si lo está para efectuar mediciones en los lugares donde se encuentran, comprobar, como denuncia Vientos del Pueblo, que las emisiones superan con mucho lo normal, y hacer algo en consecuencia. Además, dado que a Alcaldía le encanta recordar el buen rollito que hay con la Universidad Pública de la Comunidad de Madrid, la Carlos III, podría pedir a este centro educativo que llevase a cabo los estudios. O pagar a una institución especializada para ello.

Se tiene que actuar.

Esta es la única conclusión coherente. En el Pleno de esta semana, la mayor parte del debate se centró en la lucha antiterrorista, las políticas antiterroristas y las bienaventuranzas o maldades de los pactos antiterroristas. Es decir, como todo el mundo sabe, D. Pedro, D. José Luis, D. Ignacio y D. David son expertos en la lucha contraterrorista, hasta el punto que tanto el Ministerio del Interior como Moncloa, como la propia ETA-Batasuna les consultan constantemente de los pasos a seguir. Vamos, que la principal preocupación municipal de Getafe es, claramente, saber si Zapatero y Rajoy se van a volver a juntar en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

El dinero que les pagamos, cantidades vergonzosas a tenor del sueldo medio de un getafense, lo ocupan nuestros concejales, los 27, en hablar de Terrorismo, del Sexo de los ángeles y del estado actual de la cosecha de naranjas en California.

Señor@s concejal@s hay problemas serios que afectan gravemente a los vecinos, tengan o no razón éstos. Los vecinos están asustados, preocupados, tanto de las radiaciones electromagnéticas como de la falta de sensibilidad de los políticos y del Gobierno Local.

Existe una concejalía de salud que no ha dicho esta boca es mía en este asunto. Existe una oposición municipal que no ha realizado ninguna gestión ante sus camaradas del gobierno regional. Y existe un gobierno local y alcaldía que se refiere a este asunto que atemoriza a los vecinos como "contadores de la luz".

Años se tardó en demostrar que cierta fábrica getafense había contaminado mortalmente a docenas de personas. Es el peaje de la ciencia, demostrar empíricamente las sospechas lleva su tiempo. Pero medir las radiaciones y, en su caso, cambiar los Centros de Transformación es cuestión de días y, sobre todo, de dinero.

¿Quién lo ha de pagar? El Ayuntamiento, sin duda; o sea, todos los getafenses, porque no nos cansamos de repetir que el dinero que maneja el Gobierno local no es suyo, sino de los ciudadanos. Ya hemos dicho en esta página que el mismo ayuntamiento que se hace el sordo ante este tema (porque no ha medido) va a regalar de nuestros cansados bolsillos 755.000 euros (127 millones de pesetas) en subvenciones para la Federación de Asociaciones de Vecinos (presidida por alguien muy cercano a alcaldía) y para las cinco Casas Regionales (qué decir) para que amplien sus inmensas sedes y hagan sus fiestas. Pero para pagar un estudio científico de esta problemática que afecta a la salud, nada de nada.

Decíamos antes que algo está cambiando en la ciudad. Un viernes tarde, y ante la convocatoria de una Asociación Vecinal, acuden numeros medios de comunicación y numerosos vecinos para interesarse por lo que se denuncia. Una vez más, en Getafe se dilucidará un asunto de calado vecinal en el juzgado. Y esto es triste.

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